La pintora Olga Sinclair lamenta el "desprecio" de Panamá hacia el arte

02 de Septiembre de 2016 6:13pm
periodista
 La pintora Olga Sinclair lamenta el "desprecio" de Panamá hacia el arte

A pesar de ser uno de los países que más crece de América Latina y de tener unas cifras económicas envidiables, Panamá carece prácticamente de museos y "muestra un desprecio hacia la cultura y el arte que parece ofensivo", expresa a Efe la pintora panameña Olga Sinclair.

"Hay un desfase brutal entre el crecimiento económico y la inversión cultural. En este país hay dinero, cada buque que pasa por el nuevo canal paga más de 700.000 dólares de peaje. Es hora de que entendamos de una vez que el crecimiento económico no sirve de nada sin cultura", alerta la artista durante una entrevista en su casa, un vergel de plantas y obras de artes.

Sentada de manera informal en una mesa bajera, Sinclair, considerada una de las creadoras figurativas más importantes de Panamá, hace un repaso a la cantidad de despropósitos culturales que, a su parecer, han ocurrido en Panamá y que derivan de un mismo problema: "Ni siquiera tenemos un ministerio de Cultura".

El Instituto Nacional de Cultura de Panamá (INAC), el organismo que se encarga de la gestión cultural del país, depende del ministerio de Educación, y este año ha recibido un presupuesto de 98,7 millones de dólares, tan solo el 0,49 % del total.

Una cifra que, como cuenta la artista nacida en Panamá en 1957, se hace todavía más pequeña si se tiene en cuenta que el Producto Interior Bruto (PIB) del país ha crecido de media un 8 % en los últimos años.

Entre esos despropósitos que señala Sinclair se encuentra el Teatro Nacional, un imponente edificio que lleva 2 años cerrado por mal estado y que es una de las construcciones más representativas de la arquitectura neoclásica panameña, o el Museo Antropológico Reina Torres de Arauz, cuyas obras "descansan en cajas de cartón desde hace 10 años".

Se suma a esta lista el Museo Contemporáneo de Panamá, que sobrevive en un edificio "decrépito y vergonzoso" en un barrio cercano al casco antiguo de la capital y que "ni siquiera tiene una colección permanente de arte panameño", explica indignada.

Los sucesivos Gobiernos, prosigue Sinclair, no terminan de comprender que la cultura atrae turistas y que, por tanto, tiene un gran retorno de inversión: "Mi Panamá de los sueños tendría 40 museos, dos o tres por provincia".

En Panamá existen en la actualidad una decena de museos, entre los que destaca principalmente el Museo del Canal Interoceánico y el Museo de la Biodiversidad, la primera obra diseñada por el prestigioso arquitecto canadiense Frank Gehry en América Latina.

"Otros países ya le hubieran puesto a mi padre (el reconocido pintor Alfredo Sinclair) un museo de la modernidad, ya que fue uno de los primeros pintores abstractos de Latinoamérica, junto con los maestros (Joaquín) Torres García, en Uruguay, y Roberto Mata, en Chile", lamenta con voz quebrada.

Como sabe que es difícil que eso ocurra, se ha prometido a sí misma "mover cielo y tierra" para construir en 10 años ese museo y "enseñarle al mundo los cuadros que hicieron de Alfredo Sinclair un maestro del abstracto", declara convencida.

Esta pintora panameña se formó bajo la tutela de su padre y más tarde se fue a estudiar a Madrid y Amsterdam, donde aprendió de las obras de los grandes maestros holandeses del siglo XVIII.

Para Sinclair, quien intenta acercar el arte a los barrios más pobres del país a través de la fundación que se lleva su nombre, la desidia cultural panameña es todavía más incomprensible cuando se tiene en cuenta el trasiego de culturas que han pasado por el istmo panameño desde que se fundó como país a principios del siglo XX.

"Panamá ha aprovechado su posición geográfica para convertirse en un 'hub' logístico y comercial, pero no para potenciar su cultura y su crisol de razas", apunta la creadora, que cuenta con más de 50 exposiciones individuales y 200 colectivas realizadas en diversas ciudades de Asia, Europa y América.

"El trópico es muy hedonista, todo es carnaval, movimiento, parranda, mar, folclore y nos hemos olvidado de que el arte es lo único que elimina las fronteras y saca de la pobreza y del subdesarrollo a un país", añade con una sonrisa.
 

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