Los alimentos transportan la energía de quien los prepara

27 de Octubre de 2015 7:18pm
periodista
Los alimentos transportan la energía de quien los prepara

“El cocinero es un alquimista que con magia transforma los alimentos, impregna con su propia energía las cosas que una persona va a ingerir, lo que lleva adentro lo acaba transmitiendo, no necesita palabras, los alimentos transportan esa energía”, sostiene Marie Rivarola, chef y propietaria del restaurante El Virrey, médico holístico especializada en medicina cuántica y terapeuta Deep Healing por 40 años.

No somos seres de energía, asegura la chef, sino que transmitimos energía, y cuando hacemos cualquier labor la estamos impregnando de energía y es en la cocina donde más se transmite. “Por eso debemos cocinar con mucho amor. En la vida cotidiana transmitimos a través de las cosas lo que estamos sintiendo”, sostiene Rivarola.

Para la chef peruana – panameña, “la cocina hecha con amor es un alimento que cura, que sana que alimenta, pero cuando esa comida está hecha con dolor, con frustración, con rabia, con ira esa energía también se deforma y las personas se ven afectadas en su salud, los alimentos (entonces) pierden esa explosión de sabor y se convierten en algo tóxico”, asegura.

Rivarola participó en el Congreso Gastronómico Internacional Excelencias Gourmet organizado por el Grupo Excelencias que se realizó la semana pasada en Panamá y al cual asistieron más de un centenar de personas vinculadas al quehacer turístico.

Opina la chef que los seres humanos no siempre están positivos, a veces atraviesan una etapa negativa y esos momentos no son apropiados para cocinar sus alimentos y es mejor comprarlos hechos. Como ejemplo refiere su experiencia con una paciente con 10 años con problemas gástricos, diagnosticada de úlceras, irritación de membranas estomacales, posible cáncer y que le informó que sus alimentos eran cocinados por una persona hacía 11 años, que se vio obligada a trabajar como cocinera a causa de un golpe de fortuna y se sentía humillada por cocinar para otros y lo hacía de mal humor, sintiéndose mal pagada y mal vivida.  

Rivarola sugirió a la paciente que mandara de vacaciones por un mes a la cocinera y la reemplazara por alguien que cocinara con agrado. En ese mes desaparecieron todos sus síntomas. “El que te cocina debe hacerlo con amor, puede pasar momentos difíciles, pero es como la cocina de la mamá que va a ser siempre la mejor, porque ella lo hace con amor y es ahí donde las cosas cambian”, asegura.

Marie Rivarola tiene una historia apasionante trabajó largo tiempo con la Madre Teresa y también conoció a Mao Tsé Tung en cuya cocina pudo trabajar siendo muy joven.

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